Semana Santa Osaka a Tokio
Japón es el país donde viajar sola con tus hijos deja de dar respeto: seguro, puntual y facilísimo de recorrer. Nueve días de Osaka a Tokio en Semana Santa, con tren bala, acompañante desde Madrid, guías en castellano y una sola habitación para tu familia, sin suplemento por ir con un adulto.
El país donde viajar sola con tus hijos deja de dar respeto. Japón es el sitio del mundo donde menos vas a tener que estar pendiente. Los niños japoneses van solos al colegio desde los seis o siete años, en metro y sin que nadie se alarme; si te dejas la cartera en un banco, te la devuelven; y todo, absolutamente todo, funciona a la hora exacta. Por eso este es el gran viaje que mejor se hace con un solo adulto al mando. Nueve días de Osaka a Tokio en Semana Santa, cruzando el país en tren bala, dando de comer a los ciervos de Nara, subiendo la montaña de puertas rojas de Fushimi Inari y perdiéndoos por los barrios de Tokio. Con un acompañante-animador que viaja desde Madrid con el grupo y guías locales en castellano, así que la logística no es tu problema. Y viajáis con otras familias monoparentales, que para un viaje de nueve días es exactamente lo que quieres.

Día 1 | Domingo 21 de marzo: Madrid – Estambul – Osaka
Cita en Barajas, donde os espera el acompañante-animador que va a estar con el grupo los nueve días. Empieza como corresponde: enseñando a hacer la reverencia japonesa. Salida en vuelo regular hacia Osaka, vía Estambul. Durante el trayecto llegan las primeras lecciones sobre el mottainai —esa idea tan japonesa de no desperdiciar nada, ni las cosas ni los momentos— y los primeros kotowaza, los proverbios que os van a acompañar todo el viaje. Noche a bordo.
Día 2 | Lunes 22 de marzo: Osaka
Aterrizáis en el aeropuerto de Kansai, donde os recibe un asistente de habla hispana, y traslado al hotel. Primera lección del país: los zapatos se quedan en la entrada. El resto del día queda libre para recuperaros del vuelo o asomaros a la ciudad sin prisa. Osaka se explica sola en la calle: canales, rascacielos y pequeños santuarios apareciendo donde menos te lo esperas. Alojamiento.

Día 3 | Martes 23 de marzo: Osaka
Desayuno y jornada sin programa. El acompañante propone bajar todos juntos a Dotonbori, el barrio más animado de Osaka: carteles luminosos del tamaño de un edificio, restaurantes a pie de calle y un paseo junto al canal. A Osaka la llaman "la cocina de Japón" y lo dicen los propios japoneses, así que toca aprender dos palabras nuevas: takoyaki, bolitas de pulpo, y okonomiyaki, una especie de tortilla que hacen en la plancha delante de ti. Para quien prefiera otro plan hay alternativa de peso: (opcional) Universal Studios Japan, por cuenta de los clientes.

Día 4 | Miércoles 24 de marzo: Osaka – Nara – Fushimi Inari – Kioto
El día más redondo del viaje. Después de desayunar veréis por fuera el castillo de Osaka, una fortaleza rodeada de jardines enormes. De camino a Nara, en el autocar, cae otro proverbio de los que se quedan: el viaje más largo también empieza por un primer paso. Nara fue la primera capital permanente del país, y su gran atracción no es un edificio sino los ciervos, que campan libres entre templos y parques, están considerados mensajeros sagrados y —esto deja a los niños alucinados— hacen una reverencia si tú se la haces primero antes de darles una galleta. Por la tarde, el Santuario de Fushimi Inari: miles de puertas torii bermellón formando un túnel que sube por la montaña. Buscad los zorros de piedra con una llave en la boca, que son los mensajeros de Inari y hay cientos repartidos. La jornada termina en Kioto. Comida incluida según itinerario.

Día 5 | Jueves 25 de marzo: Kioto
Kioto es donde vive el Japón clásico y hoy os lo enseña entero. Empezáis en el bosque de bambú de Arashiyama, con cañas de veinte metros y un sonido de viento que el gobierno japonés tiene catalogado como uno de los cien paisajes sonoros a conservar. Seguís en el templo Tenryuji, con un jardín diseñado hace siete siglos para integrarse con la montaña en lugar de domarla. Después el Kinkakuji o Pabellón Dorado, recubierto de pan de oro y reflejado en un estanque que parece puesto ahí a propósito. Y cerráis en el castillo de Nijo, residencia de los shogunes Tokugawa, con sus suelos ruiseñor: tablas montadas para chirriar como pájaros al pisarlas y delatar a los intrusos. Reto para los peques: cruzar la sala sin que suene. No se puede. Comida incluida según itinerario.

Día 6 | Viernes 26 de marzo: Kioto – Tokio en tren bala
Desayuno y a la estación, porque hoy toca el momento que todo el mundo recuerda: el tren bala Nozomi. Ese morro interminable y redondeado que tiene no es cuestión de diseño: está copiado del pico de un ave para que el tren no reviente el aire al salir disparado de un túnel. Es famoso por su puntualidad hasta el extremo de que la compañía pide disculpas públicas por un minuto de retraso. Al llegar a Tokio, un guía local os presenta la ciudad: el barrio de Shibuya y su cruce peatonal, donde cientos de personas avanzan a la vez en todas las direcciones sin chocarse; y el Santuario Meiji, rodeado de un bosque de unos cien mil árboles donados desde todo Japón y plantados a mano, donde el ruido de la ciudad desaparece de golpe. La jornada termina con una cena todos juntos.


Día 7 | Sábado 27 de marzo: Tokio
Día libre. La propuesta del acompañante es un juego: fijarse en lo que normalmente pasa desapercibido, como lo limpias que están las calles o la amabilidad con la que te tratan en cualquier tienda. Y después, elegir barrio, porque en Tokio cada uno es un mundo: Harajuku, capital de la moda imposible; Akihabara, el reino del manga y las recreativas de siete plantas; o Shinjuku, con sus rascacielos. En algunos hoteles y restaurantes hay robots que reciben a los clientes, los hay con forma de dinosaurio y los hay con forma de personaje de dibujos. Hay un kotowaza que lo resume: cada persona, un color distinto.

Día 8 | Domingo 28 de marzo: Tokio
Desayuno y otro día para vosotros: compras, algún museo o volver a lo que se quedó a medias. El último desafío del acompañante es buscar las historias pequeñas escondidas en estaciones, jardines, templos y mercados: un cartel raro, una costumbre desconocida, un rincón silencioso entre dos torres de cristal. Alojamiento.

Día 9 | Lunes 29 de marzo: Tokio – Estambul – Madrid
Salida hacia el aeropuerto de Narita y vuelo de vuelta haciendo escala en Estambul. Llegada a Madrid y fin del viaje.
Nueve días en Japón con tus hijos y sin tener que resolver tú ni un traslado, ni un billete de tren, ni una reserva de restaurante. Van a volver diciendo "gracias" en japonés, descalzándose al entrar en casa y contando lo del reno... perdón, lo del ciervo que hace reverencias. Y tú vas a volver con la sensación rara y buenísima de haber hecho un viaje grande, de los de verdad, sin que te costara el doble por ir con un solo adulto en la reserva.
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